La rodilla siempre está expuesta al desgaste, sea por la actividad que sea, el simple hecho de andar nos lo produce. Cuando los cartílagos que protegen nuestra rodilla sufren grandes desgastes, hacen que las partes que cubren estén más expuestas a lesiones (sin protección), a lo que llamamos condromalacia.

La Condromalacia consiste en el desgaste del cartílago. Es habitual sufrirlo, principalmente en edades más avanzadas, o en personas que llevan una práctica deportiva por encima de lo normal, afectando en este caso a edades más tempranas. Pero, ¿solo estamos expuestos a esta afección en el caso de practicar deporte? La realidad es que no, evidentemente a mayor deporte mayor probabilidades, aunque una persona sedentaria también podría padecerlo.

El desgaste que se da tiene mucho que ver la con la posición de la rótula, por lo que se le atribuye el nombre Condromalacia Rotuliana. Este problema nace en la disposición del sistema óseo de cada persona y su forma de articular, en este caso la rótula. Desde nuestros primeros pasos de pequeños y cómo acostumbramos a darlos, comienza nuestra predisposición a sufrir Condromalacia Rotuliana.
Antes de iniciar cualquier tratamiento concreto, debemos tener claro la causa específica de la lesión, para aplicar las técnicas de fisioterapia oportunas. Para ello podemos aplicar;

– Masaje
– Punción Seca
– Ejercicios de rodilla
– Fortalecimiento de cuádriceps

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