Una fractura femoral (coloquialmente “de cadera”) es la rotura del fémur. Puede ser una fractura por fragilidad, debido a una caída o traumatismo menor, en una persona con osteoporosis o personas mayores que debilita sus huesos.

La mayoría de las fracturas femorales en personas con un hueso normal son resultado de traumatismos de alta energía, tales como accidentes de tráfico.

La mortalidad a raíz de una fractura de cuello del fémur está entre 20% y 35% al cabo de un año en pacientes de 82 ± 7 años de edad, de los cuales 80% son mujeres.

Lo cierto es que durante la inmovilización posterior a un TRAMIENTO QUIRÚRGICO suceden muchas cosas que podrían evitarse en muchos casos que dan lugar a una serie de alteraciones y problemas que describimos a continuación:

• Dolores tras la inmovilización. – Es una de las consecuencias de una fractura, pero también de la inmovilización de esta.

• Posibles alteraciones de alineamiento. – Este es uno de los peores problemas que se pueden dar junto con la pseudoartrosis.

• Distrofia de Sudeck. – Una reacción desequilibrada del sistema nervioso autónomo con terribles consecuencias en algunos casos.
Lo mejor que puedes hacer es acudir a FISIOTERAPIA AQUILES para que te ayude en todo el proceso

Baños de contraste – Que ayudan a mejorar el riego sanguíneo y mejoran la movilidad y el dolor como paso previo a la realizacion de masajes y ejercicios

• Masaje diario – Que va a ayudar a mejorar el riego sanguineo, ablandar los tejidos y prepararlos para el ejercicio disminuyendo además el dolor.
• Movilización de las articulaciones – Para recuperar la correcta movilidad de cada articulación.
• Masaje de cicatrices. – Importante en el caso de fracturas operadas para despegar y soltar la cicatriz evitando las adherencias y fibrosis.
• Ejercicios específicos – Generalmente de movilidad, propiocepción y fuerza.
• Potenciación muscular con electroterapia KOTHS – Para recuperar la fuerza en la cadera y pierna.