¿Qué nos parece lo más llamativo de la Fisioterapia? Nosotros, como pacientes, somos quienes estamos más involucrados en nuestra mejoría. Somos los más interesados en recuperarnos pronto para evitar el dolor y seguir nuestra vida con normalidad.
Por ejemplo, cuando nos hacemos un esguince en el tobillo tenemos dos opciones. La primera es la escayola, con todo lo que supone (perdida de masa muscular, recuperación, inmovilización, etc.) En el caso de personas más mayores, incluso la perdida de movilidad que le puede llevar a tener que depender de otra persona. La segunda opción es la Fisioterapia, por la cual, mediante movimientos, ejercicios y otras técnicas, se va fortaleciendo la zona dañada, evitando no solo la escayola, sino otra posible lesión.
Continuando con el ejemplo del tobillo, si después de una inmovilización nos duele apoyar el pie y cojeamos, esto nos puede llevar a empezar apoyar mal el pie, con el consiguiente dolor de cadera. Entonces sobrecargamos la otra rodilla, la cual también comenzará a dolernos…, produciéndonos malestar, nos cambiará el ánimo, el humor resumiendo, perdemos calidad de vida.

Con la Fisioterapia no solo vamos a fortalecer la zona en la que hemos tenido un problema, sino también la zona que se va desgastando según pasan los años. La fisioterapia nos ayuda a tener las articulaciones en buen estado. En el caso de niños y mayores que hacen mucho deporte, si fortalecemos la zona que sufre un mayor desgaste, estamos evitando, desde la prevención una posible lesión, hasta una posible frustración al no poder seguir practicando el deporte que tanto nos gusta y al que llevamos tanto tiempo empleado. Esto último nos puede llevar a padecer un cuadro de ansiedad ante la impotencia de poder continuar practicando nuestro deporte favorito. Además nos puede bajar la autoestima e incluso dejar de practicar deporte.

Cuando padecemos ansiedad, algunos de los síntomas físicos más desatacados son dolor de espalda, dolor muscular, cansancio y debilidad. Si al tratamiento psicológico lo complementamos con la Fisioterapia, estamos aumentando nuestra autoestima de dos formas: física y mentalmente. Al fortalecer la espalda dejará de dolernos, y nos encontraremos mejor, ayudándonos de este modo a que nuestra recuperación sea más rápida.